jueves, 12 de noviembre de 2009

Una educacion irreverente.


La educación es un elemento de control social pero nosotr@s podemos convertirlo en una estrategia de rebelión orientado a la mejora de la realidad social. "El amo nunca dejara de ser amo si el esclavo no se revela".
Aqui es donde yo empiezo a encontrarle sentido a la educación social porque la docilidad es sinónimo de debilidad, cobardía o sumisión.
Llevo dos días redescubriendo con mis niños Pipi Calzaslargas y es increible la admiración que despierta en ellos (y en mi) la irreverencia de la serie: señoras metomentodo aburridas y cargadas de prejuicios que pretenden "ayudar" con su asistencialismo, policias torpes y abusones, forzudos derrotados por alguien mucho más pequeño que ellos y encima mujer y un buen número de tópicos desmontados con magistral gracia; he recordado la envidia y admiración que me causaba esa niña valiente y sin prejuicios para la cual vivir no eran más que un monton de actividades que con un poco de creatividad siempre podían ser más divertidas.
Ahora que esta de moda repetir una y mil veces que los niños necesitan límites es un buen momento para volverla a ver y recordar como pensabamos, como sentíamos, que era lo que nos hacía felices cuando eramos niños. Nos haríamos un favor a nosotros mismos si recuperasemos algo de los niños que fuimos, todavía esta ahi en algún rincón de nuestra memoria.
En España 350.000 menores entre 6 y 14 años pasan las tardes solos en casa y 70.000 cenan sin sus padres, llevan la llave colgada al cuello desde pequeños, no tienen a nadie que les riña o controle, nadie les ayuda a hacer los deberes y nadie comparte sus logros del día a día. Están acostumbrados a estar solos y a hacer lo que quieren.
¿Límites?, lo que los niños necesitan es experimentar la vida en todas sus vertientes, caminar mucho por todos sus caminos y que alguien responda a sus preguntas para luego dejarles que ellos elijan libremente; la vida ya se encarga de ponerles esos límites y ¿como vamos a enseñarles a ser responsables si no tienen la posibilidad de equivocarse?.
Vuelvo a firmar las palabras de Enrique Martinez Reguera: "Toda privación de libertad es suplantación de responsabilidad y no es precisamente suplantando a otro como podremos cultivar su identidad ni su responsabilidad.
Toda educación que no sea un fraude debería aplicarse a compartir seguridad, intercambiar estima, reforzar la propia identidad en reciprocidad, propiciar y exigir autonomía, aprender a optar y respetar la opción del otro. Todo lo contrario que el afán de dominio"